11 diciembre 2009

Tus Recuerdos... (1)

Abro mis ojos… y veo mi imagen reflejada en el espejo de tu baño, llevo el traje negro que tanto te gusta, el pelo suelto, un poco más largo y más claro que la ultima vez que estuvimos juntos, estoy maquillándome… y apareces tras el marco de la puerta como acostumbrabas a hacer mientras me arreglaba…
De fondo suena una canción… escucho atentamente!
Tardé en comprender que era tu forma de hablarme… de decirme todo aquello que no podíamos decir en voz alta… y así la música, se convirtió en nuestra manera de comunicarnos… aprendimos a intercambiar emociones y sentimientos de una forma menos comprometida… pero no por ello menos intensa…
Escucho la letra… levanto mi mirada buscando la tuya… reflejada también en el espejo… y te veo sonreir!

Quieres saber que recuerdos tengo del tiempo que pasamos juntos…

De acuerdo!!!

Viviré de nuevo esos momentos si tú lo haces conmigo…

Tu recuerdo...

Tu recuerdo... va unido indudablemente a tu sonrisa!!!

Tu eres alegría, tus recuerdos están repletos de sonrisas… el sentimiento que me produce acordarme de ti, invariablemente es de felicidad, de paz…
Desde el primer momento, me sentí arropada… protegida, siempre tan educado, tan respetuoso, distante y cercano a la vez…
Lo que más me atraía de ti, sin duda, era tu seguridad, tu confianza… y esa forma tuya de convertir lo sencillo o cotidiano en extraordinario…
Eres Increible!

Y al recordarte haces siempre, que brote en mi cara una sonrisa, que me contagie de tu energía… a pesar de la distancia y el silencio… sigues en mí…

Tus ojos!!
Pícaros!!
Divertidos!!!
Con ese brillo que te hipnotiza… oscuros… profundos… impenetrables…
Lo que más me sorprendía era esa coraza tan difícil de traspasar… tan esplendido! tan generoso y desinteresado… y tan receloso y temeroso de tu intimidad…
Recuerdo que la primera vez que me insinuaste lo que significaba para ti, me pareció que estabas enfadado… no entendía nada… que te había hecho enfadar? Que te molestaba tanto?
Pronto lo entendí… no soportabas sentirte desarmado… había rasgado tu armadura y te sentías vulnerable… te podía el sentimiento… la emoción y no te gustaba sentirte indefenso… parecías escupir las palabras… y sin embargo me estabas diciendo que no querías estar sin mi… que no querías compartirme… que me quedase contigo… que no volviera a mi ciudad… que aquella era también si quería mi casa…
Una carga demasiado grande incluso para ti… jamás podría hacerte algo así… y tú lo sabias…
Me gustaba sentarme en tus rodillas! Increíble!!! porque es algo que detesto!
Recuerdo el segundo fin de semana que nos vimos, era el cumpleaños de tu hermano… la complicidad de nuestras miradas… y esa manera que teníamos de hablar sin necesidad de decirnos nada… creo que aquel día nos convertimos en uno… creamos un vínculo, tejiste con tus dedos unos lazos invisibles con los hilos del roto de mis vaqueros… sé que tú tampoco lo has olvidado…
Como tampoco he olvidado la tarde que tirados sobre el sofá de la terraza de tu habitación, acompañados tan solo de la música y unas coronitas, dejamos que fuese escondiéndose el sol… y la noche cubriéndonos con su manto de estrellas se convirtió en testigo devoto y mudo de la pasión… de un querer prohibido...
Tus recuerdos...